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Recuerdo único, precioso, que nunca me cansaré de mirar…

Cuando me entra la morriña porque mis niñas se hacen «mayores», siempre recurro a las fotos que nos hizo Patricia. ¡Me alegro tanto de que nos decidiéramos a hacerlas! Son un recuerdo único, precioso, que nunca me cansaré de mirar… Pero, sobre todo, son mi pasarela particular a momentos inolvidables de mi vida. Son mi mejor terapia. Además, estoy segura de que a ellas también les encantarán cuando sean mayores (¡de verdad!). Como si hubiera tenido la oportunidad de enfrascar aquel aroma de recién nacidas, ¿quien habría podido negarse?